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Mi Playa: “La Mulata”

Para mí y tantos otros,  “La Mulata” fue parte de nuestras vidas, de una época en donde ser niños e ir solos a la playa no revestía ningún peligro, representaba la esencia del uruguayo de los 50’ y pico.

Por Blanca Bustamante

Playa La Mulata

Mi Playa…

Mi padre hizo la casa de la calle Beyrouth 1323 casi Siria, teléfono 50-20-24, para casarse en segundas nupcias con mi madre. Allí nacimos los cuatro hermanos: Manuel, Arturo, yo y Francisco, de mayor a menor.

Desde bebés mis padres nos llevaron a La Mulata, tardes de mamaderas primero, canasta con termo con leche y Cocoa, torta casera, algunas frutas.

Mi primer paseo en barco fue en la chalana del Coronel Morales (vecino de la calle Lucerna casi Podestá), quien surcó los mares remando de punta a punta la playa.

Llegaban bañaderas desde barrios alejados de Montevideo, y sus ocupantes se instalaban con todas sus vituallas en los tamarises a la izquierda de la rampa.

La siempre emocionante llegada de las barcas de los pescadores con sus palangres cargados de corvinas, pescadillas y burriquetas, era el paseo obligado de la sombrilla a la orilla al caer la tarde. El mástil con la bandera de Peñarol de Luis Bingola, a su lado su vecino con el mástil con la bandera de Nacional.

Inolvidables los salvavidas, más acá en el tiempo recuerdo al Mejillón Canepa porque era amigo y contemporáneo de mis hermanos mayores. Una vida en La Mulata, se casó y crío a sus hijos en la playa. Eran del color del chocolate de tanto sol…Su hermano el Toto Canepa, iba y venía de mañana y/o de tarde, según el trabajo de bancario se lo permitía, a disfrutar de la arena y el mar. Sábados, domingos y feriados lo acompañaba su esposa, que trabajaba en el Círculo Católico.

Milton Perata, Juan Argimón, Penades padre, se enoviaron y casaron mientras transcurrían los días del verano y bailaban a la noche en el Hotel Carrasco, especialmente en los famosos bailes de Carnaval. Las chicas Teresita Perata, Selva Piazza lucían sus mejores galas y peinados para esas ocasiones.

Los hermanos Piazza de la calle Naga, aunque eran más jóvenes. Palito Techera de Lucerna. Los Duarte hijos del Coronel, eran algunos de los deportistas. Jugaban ellos y muchos otros jóvenes vecinos al voleyball en la cancha sobre Beyrouth y hasta no hace mucho a la paleta en la cancha que armaban con su red sobre Araucana.

Supimos deleitarnos de las pescas a la encandilada, que como si fuera magia en la noche oscura iluminada por faroles, las redes se llenaban de pejerrey para delicia de nuestros paladares.

En una aciaga jornada de verano, calurosa, pesada, todos disfrutábamos de un baño, cuando en pocos minutos se armó una tormenta, el cielo oscureció y el mar se picó con un peligroso oleaje. El salvavidas presuroso, comenzó a sacar a los bañistas del agua, con ayuda de los pescadores en un bote rescató a dos chicas, pero con tanta mala suerte que la corriente se llevó de sus manos a Teofilo Bentancour, compañero del Colegio Santa Rita, familia de la calle Naga. En plena adolescencia Dios se lo llevó y a nosotros nos dejó el sabor amargo de un día triste, donde seguramente muchos experimentamos por primera vez la cercanía con la muerte. Nosotros mirábamos asombrados, con Norita y Daniel Rossini volvimos de tarde a observar las tareas de búsqueda in situ del cuerpo, que apareció días más tarde por La Floresta. Mudo testigo de este evento fue Miguelito Kertez, vecino de los Bentancourt en Naga.

La panadería La Libertad, una institución en el barrio que pasó de dueño en dueño hasta que en mi adolescencia la compró don García y le puso La Gran Vía. Su hija María Luisa era mi compañera en Santa Rita, Estudiábamos juntas en el mostrador al lado de la caja y en la cuadra también, matizando con una bola de fraile o un corazán a modo de merienda. Sus bizcochos integraron los sólidos que acompañaron los mates de muchos excursionistas.

Yo me casé y pasé a vivir en Beyrouth 1329 teléfono 50-25-26, en la casa alquilada a la Chela Modernell ya divorciada de Lago. Chela vivía al fondo. Empedernida jugadora de rummy en el Náutico en las tardes noche de los fines de semana. Verano e invierno. Aún vive allí su hijo Jorge Ricardo Lago, quien puso al frente un lavadero.

Cuando cerca de las tres de la tarde llegaba de trabajar en la UTE, como un rito cargaba a mi hija Alejandra con sus petates y partíamos a pasar la tarde hasta que caía el sol en la playa; aún guardo las fotos en las que en blanco y negro nos inmortalizó Stancov en blanco y negro, rodeadas de salvavidas de patos amarillos, baldecitos multicolores con sus palas y moldes y la infaltable regadera roja.

Mi memoria me trae al presente la imagen de Helga Rath, alemana y judía, sobreviviente de la barbarie de la Alemania nazi. Vivía con su familia en Beyrouth casi Naga, su marido falleció allí y crío sola tres hijos chicos. Tenaz caminante de las arenas de La Mulata, nadadora intrépida de verano e invierno. Se acomodaba en las rocas que dan al Náutico. Nada la achicaba.

Arena, rocas, mar y sol, barcos hundidos con sus tesoros, historias que nos contaba mi padre de la mulata lavandera entre las rocas, Carlitos Gardel dicen que allí cantó con un grupo de amigos, mudos testigos de su voz privilegiada.

Para mí y tantos otros fue parte de nuestras vidas, de una época en donde ser niños e ir solos a la playa no revestía ningún peligro, representaba La Mulata la esencia del uruguayo de los 50’y pico.

Todos nos conocíamos, nos saludábamos y nos despedíamos hasta mañana, para volver a cumplir la rutina de ir a la playa y ser felices!

 

2 Comentarios

  1. Muchas gracias. Vivo hace 60 años en la zona

    • Lira, yo viví 34 años. Desde que nací en 1952 en la calle Beyrouth 1323, me casé y me mudé a la casa de al lado: Beyrouth 1329. Despúes nos fuimos a la Rambla casi al lado del Gallinero, alquilamos a la familia Conzani, que luego se fueron para Italia los padres primero y luego los hijos. Pero la casa paterna, donde quedó viviendo nuestro hermano menor Pancho, la vendimos en enero de 2011. Extraño sus, el enorme jazmín del cabo, las palmeras butiaceras y el ceibo en el jardín del frente, y en el fondo las paltas, los naranjos, quinotos, parras y la enorme higuera.
      Me alegra que sigas viviendo en la zona desde tantos años, sos testigo y seguramente actriz principal de muchas aventuras.
      Saludos cordiales, Blanca

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